China admite la muerte de 19 personas en los disturbios del Tíbet

La violencia sigue en el Tibet.jpg

China ha elevado el número de víctimas mortales durante las protestas del día 14 de marzo en la capital de Tíbet a 18 civiles y un policía "inocentes". La cifra contrasta con los 99 muertos que denuncia el gobierno tibetano en el exilio. China ha dado a los manifestantes hasta el 25 de marzo para entregarse a cambio de "indulgencia".

REDACCIÓN HO / EFE /EUROPA PRESS.- Pekín ha arremetido, además, contra la prensa extranjera, a la que acusa de mantener prejuicios contra su país, y también contra el Dalai Lama, al que ha vuelto a acusar de instigar los disturbios. Según Pekín, los heridos suman 382 civiles, 58 de gravedad, y 241 policías, de los que 23 están en estado crítico. Este balance oficial chino contrasta una vez más con el del Gobierno tibetano en el exilio, que habla de 99 tibetanos muertos, 80 en Lhasa y 19 tiroteados por la policía en la provincia de Gansú.

Ultimátum chino

Las autoridades chinas han dado un nuevo ultimátum a los manifestantes tibetanos que en los últimos días protestaban contra Beijing, en este caso en la provincia de Gansu, según informó ayer el Centro Tibetano para los Derechos Humanos y la Democracia (TCHRD), precisando que se les ha advertido de que se entreguen antes del 25 de marzo a cambio de "indulgencia".   Según el TCHRD, tras días de protesta en distintas zonas tibetanas de Gansu, el Gobierno chino ha enviado a miles de soldados a pie, en camiones y helicópteros a la zona en un intento por aplastar las protestas y perseguir a los manifestantes.

De acuerdo con la información que le ha llegado a este grupo en el exilio, se han hecho anuncios públicos, tanto en tibetano como en chino, y además de colgarlos en distintos lugares, las fuerzas de seguridad se están encargando de difundirlo mediante megáfonos en distintos condados de esta provincia. El aviso, añade, menciona las recientes protestas registradas en Gansu. El texto, precisa el TCHRD en su página web, advierte a los manifestantes, a los que califica de "criminales", de que se entreguen antes de la medianoche del 25 de marzo. El aviso asegura que los que se entreguen serán tratados con "indulgencia" mientras que los que no lo hagan, al igual que aquellos que les den cobijo, recibirán un tratamiento severo.

Según la organización, es poco probable que el régimen chino trate con indulgencia a los manifestantes que se entreguen. Prueba de ello, añade, son las numerosas detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas de tibetanos que se produjeron durante la última noche en esta provincia, de acuerdo con las informaciones que le han llegado al TCHRD.

Cientos de desaparecidos

Los manifestantes sufren las represalias policialesLos manifestantes sufren las represalias policialesLos disturbios estallaron en Lhasa el día 14, después de las manifestaciones pacíficas iniciadas por los monjes budistas el día 10 para conmemorar el 49 aniversario de la insurrección tibetana contra los comunistas chinos, que causó 10.000 muertos y obligó a exiliarse al Dalai Lama y a unos 100.000 seguidores.

Las autoridades chinas han informado de que 170 tibetanos en Lhasa y otros 94 tibetanos en el condado de Phenpo Lhundrup, en la Región Autónoma de Tíbet, se han entregado hasta ahora. Según el TCHRD, unos 1.000 manifestantes tibetanos han sido detenidos hasta ahora, pero también hay cientos de desaparecidos.

En un editorial publicado este viernes, el "Diario del Pueblo", portavoz del Partido Comunista de China, instó a "aplastar decididamente los actos de conspiración y sabotaje de las fuerzas independentistas tibetanas".  "Debemos averiguar las intenciones malvadas de las fuerzas secesionistas, defender la bandera de mantener la estabilidad social, salvaguardar el sistema legal socialista y proteger los intereses fundamentales del pueblo", añadió el editorial. El texto reiteró que "las evidencias muestran que los incidentes violentos fueron creados por las fuerzas independentistas tibetanas y planeados por la camarilla del Dalai Lama con el malintencionado propósito de socavar los Juegos Olímpicos y separar el Tíbet de la madre patria".

TibetTibetEl Dalai Lama, que a nuncio su dimisión si empeoraba la crisis, lanzó esta semana una oferta de diálogo, pero en otro editorial, esta vez de la agencia oficial Xinhua, se le acusa de intentar engañar a la comunidad internacional con esta oferta. "El truco cuidadosamente diseñado, disfrazado con palabras hipócritas, no sólo engaña a las buenas personas que no son conscientes de la verdad sino a los así llamados activistas de los derechos humanos de Occidente", reza el texto.

Y mientras las zonas conflictivas en el Tíbet y en las provincias de Gansú, Sichuan y Qinghai siguen vigiladas por miles de tropas y selladas a los medios extranjeros, la prensa estatal arremetió también contra su homóloga foránea.

Los peores disturbios en dos décadas

Las revueltas, que se han extendido a Gansú, Qinghai y Sichuan, son las peores en territorio tibetano desde las de 1989. En esa ocasión murieron al menos 16 personas y Pekín impuso la ley marcial del 7 de marzo al 1 de mayo, además de ganarse las críticas abiertas de la comunidad internacional, con resoluciones condenatorias del Parlamento Europeo y del Senado de EEUU.

El máximo dirigente de la región tibetana en aquel entonces era el ahora presidente del país, Hu Jintao, quien con su "mano dura" durante las protestas hizo muchos méritos en su camino hacia el poder, según los analistas.

Comentarios recientes