Morín practicaba abortos "bajo llave" y en zonas no registradas como clínicas

Morín practicaba abortos "bajo llave" y en zonas no registradas como clínicas

Para realizar los abortos de más de 22 semanas de gestación, encerraban a las embarazadas bajo llave para evitar "sorpresas", en una planta superior del centro, que no estaba registrado como clínica sino como fundación. Según La Razón, cuando la Generalidad cerró Ginemedex, todos los abortos los realizaban en el centro TCB.

REDACCIÓN HO, / LIBERTAD DIGITAL / LA RAZÓN.- La clínica TCB estaba situada en "una torre" alquilada en el número 43 de la calle Dalmases y fue dirigida por la esposa de Morín, María Luisa D.S., y la hija de ésta. En la planta baja estuvo instalado el "triturador industrial" y a través de una escalera se accedía a la planta superior, donde, según un testigo protegido, había "un microquirófano y cuatro habitaciones". Eran las dependencias en la que se escondían a las pacientes y se les practicaba el aborto ilegal. Según señala el sumario, citado por el diario La Razón, "cuando la paciente llega a la clínica TCB en un estado avanzado se la hace subir a la planta de arriba, que se cierra con llave para que nadie pueda interrumpir por sorpresa en la intervención del aborto ilegal que se practica".

Otro de los testigos, afirma que hace unos ocho años y después de que el departamento de Salud de la Generalitat cerrase provisionalmente "las actividades de IVE (intervención voluntaria del embarazo) en la clínica Ginemedex", todos los abortos, legales e ilegales, pasaron a realizarse, por decisión del propio Morín, en la clínica TCB. Fue entonces cuando el ideólogo de esta trama abortista "registró (la planta superior del centro TCB) a nombre de la Fundación Morín". Precisamente durante "unos nueve años aproximadamente", esta parte de la clínica fue utilizada para intervenir a las mujeres cuya gestación superaba las 22 semanas.

De hecho, en la inspección llevada a cabo por la Generalidad, los planos del piso no se correspondían con la disposición real de la Fundación. Según consta en el Informe definitivo sobre las visitas de inspección, "los espacios no coinciden con una consulta convencional de ginecología, tal y como consta en la autorización administrativa de funcionamiento, ni con los espacios descritos en los planos".

Sin personal especializado y sin licencias con tal de abaratar costes

La Razón también desvelaba el pasado día 16 cómoel doctor Morín prescindía tanto de colaboradores con la titulación adecuada como de anestesistas especializados en los casos en que sólo era necesaria una sedación local. Una de las clínicas en Barcelona carecía incluso de la licencia de apertura.

Según las declaraciones en el juzgado de Madrid del administrativo Julián García Parrondo, el médico abortista decidió prescindir de anestesista especializado para abaratar costes. La Razón señala que esta decisión causó una agria disputa con el ginecólogo Sánchez Morales que culminó con la baja en septiembre de 2007 y la posterior marcha de Ginemedex en noviembre del mismo año.

Los anestesiólogos, que cobran 225 euros por jornada laboral, eran requeridos por el médico ginecólogo, pero la intención de Morín era abaratar costes allá donde fuese posible. La Razón afirma que éste último niega la discusión con Sánchez Morales y la reduce a que "él tenía una opinión y yo otra": mantener en esos casos un médico especialista haría que todo se situara "en unas cifras diferentes que encarecería la atención a las pacientes". En los casos en que Morín estimaba que su presencia no era necesaria, los médicos generalistas podían sustituir su presencia.

Los abortos, señala el sumario que menciona La Razón, se venían efectuando en las gestantes de no más de seis semanas el método de aspirado, que requiere sólo de una sedación. No se comprobaban ninguno de los supuestos legales.

El sumario también menciona que el médico abortista también prescindía de radiólogos para ecografías, y que los colaboraciones de Morín que ejercían de ginecólogos carecían de la titulación suficiente: "no estaban habilitados para ejercer como tales en España", revela el sumario de la investigación. De esa manera, Mariano Cavenecia, Marcial Rodríguez, Dimas Camejo y Pedro Ávila desempeñaban unas labores que no les correspondían.

La Razón señala que "se emitían dictámentes médicos psiquiátricos presuntamente falsos al no preceder examen real de las embarazadas", llegándose también a no emitir factura ninguna de las intervenciones con la excusa de que eran "ilegales": su único requisito era acudir en ayunas a la clínica a primera hora de la mañana.

Clínica sin licencia

Las presuntas irregularidades de Ginemedex no acaban ahí: una de las clínicas de Barcelona, la situada en la Vía Augusta 281-285, carecía de la licencia de apertura obligatoria, según un informe de la Dirección General de Recursos Sanitarios de la Generalitat.

De hecho, el propio administrativo García Parrondo, "ajeno a toda actividad médica", recibió también "formación" para ejecutar otras funciones, como llevar por vía telefónica, e-mail o por fax, comunicaciones directas con las cuatro clínicas de Barcelona y la de Madrid. Igualmente, el sumario señala que la propia esposa de Morín, Maria Luisa Durán, hacía labores de enfermería.