El sumario del caso Morín ahonda en las malas praxis de un negocio sin escrúpulos

El sumario del caso Morín ahonda en las malas praxis de un negocio sin escrúpulos

El caso Morín sigue ocupando las páginas informativas. El colectivo E-Cristians ha denunciado los agujeros económicos que se desprenden de este sumario.

REDACIÓN HO.- Según el sumario, el empresario abortista Carlos Morín, máximo responsable de las clínicas barcelonesas investigadas por la presunta práctica de abortos fuera de los supuestos permitidos por la ley, centralizaba todas las operaciones económicas en el abortorio CBM de la ciudad condal, un centro que ni siquiera constaba en los registros de la sociedad mercantil y donde todos los movimientos eran en metálico.

CBM no estaba tampoco registrada en el Departamento de Sanidad ni tenía ningún  tipo de licencia municipal. Pese a todo, según el presidente de E-Cristians, Josep Miró i Ardèvol, las investigaciones a CBM no fueron más allá de un registro policial: "es una entidad fantasma, que no existe -manifiesta el directivo en declaraciones recogidas por la cadena COPE-. Esto debe ser investigado a fondo porque hay una presunta deriva de delito económico".

El sumario revela también que Morín podría estar evadiendo impuestos mediante una sociedad de inversiones en el extranjero.

La Generalitat fue informada de que Morín es portador del sida desde 1998

Por otra parte, como informa ABC y según se desprende de la instrucción judicial y confirman en el centro donde se le trata por esta infección, Carlos Morín, es portador del virus del sida. Tras las denuncias en este sentido efectuadas por algunos ex empleados de las clínicas de Morín, la magistrada del caso, Elisabeth Castelló, titular del Juzgado de Instrucción 33, pidió informes que arrojaran luz sobre la veracidad de esa circunstancia. En concreto, se demandó información al hospital donde se trata el doctor Morín, al Colegio de Médicos de Barcelona y a la Consejería de Salud.

Según algunas denuncias presentadas, al doctor Morín se le diagnosticaron anticuerpos de la enfermedad hace varios años por lo que recibe tratamiento con antivirales. Esta denuncia, que consta en el sumario judicial de 4.000 folios, indica que "en el quirófano, el doctor Morín, para realizar las intervenciones endoscópicas utiliza el laparoscopio, y para las interrupciones del embarazo en casos muy avanzados realiza cesáreas, que para ello utiliza bisturí además de extraer con sus propias manos el feto". Se indica igualmente que "en ningún caso se informa a la paciente de ello ni del riesgo de contagio en caso de corte fortuito con el instrumental quirúrgico (...) Se desconoce si los integrantes del equipo médico que en la actualidad realiza estas prácticas ilegales conocen de esta circunstancia".

La juez, con fecha 3 de diciembre de 2007 y para investigar la veracidad de las denuncias, pregunta al hospital si es cierto que el doctor tiene anticuerpos del sida, desde cuándo y si se ha comunicado a la Consejería de Salud de la Generalitat esta situación "dada la profesión de médico del paciente". El hospital responde dos días después y certifica que a Carlos Morín se le detectaron anticuerpos en 1998 y que desde esa fecha es atendido "en el servicio de enfermedades infecciosas". Especifica los doctores que le asisten y acaba: "Consta que la enfermedad se notificó en su momento al Departamento de Salud, siguiendo las normas establecidas".

La respuesta del Colegio de Médicos a los requerimientos de la juez, con fecha 18 de diciembre de 2007, indica que "a esta institución nadie le ha trasladado que el doctor Morín esté afectado del síndrome VIH", por lo que no han podido "adoptar ninguna medida o hacer ninguna recomendación sobre su práctica profesional".

Sobre la petición judicial de si existe normativa o protocolo que determine cómo han de actuar los profesionales de la medicina en un caso como éste, el Colegio recoge una serie de iniciativas adoptadas, como pueda ser la de dedicar el número 7 de la publicación colegial "Cuaderno de la Buena Praxis", en 1998, a la difusión de cómo actuar cuando un médico es portador del virus de inmunodeficiencia humana o de los virus de la hepatitis B o C, que fue actualizado en una segunda edición en 2006. También habla de la creación, el mismo año 98, de la Comisión de evaluación de sanitarios infectados por virus transmisibles por sangre.