González y sus insultos, al rescate por la fuga de votos de ZP

González y sus insultos, al rescate por la fuga de votos de ZP

Nos acercamos al final de la primera semana de campaña electoral. El aumento de tensión que Zapatero reclamaba a su partido está a la orden del día: él mismo se encarga en sus mítines de dar ejemplo, y ayer se produjeron sonados ejemplos, como el de Felipe González llamando "imbécil" a Mariano Rajoy.

REDACCIÓN HO.- El ex presidente Felipe González ha traspasado en sus límites la idea del atalante que con una mano predica Zapatero, para apuntarse a la consigna que con la otra, y de manera escondida aunque indiscretamente revelada por el Canal Cuatro de televisión, anima a imponer en los mítines el candidato socialista a la Presidencia.

"Lo que decía Rajoy: ‘Soy más inteligente, más moderado y más no sé qué que Zapatero. ¿Pero será posible? ¿Será posible? ¡Aunque fuera verdad! ¡Cómo uno puede decir: soy más alto, más inteligente, más no sé cuantos...Será el tipo... y mira que insulta a Zapatero, y lo menosprecia. ¡Pero si eso sólo se le ocurre decirlo a un imbécil", manifestaba este jueves en un mitin Felipe González.

Acebes responde a González y Zapatero obvia la evidencia

El secretario general del PP, Ángel Acebes, respondía anoche, en La Linterna de la COPE a los exabruptos de Felipe González: "qué aportación más lamentable a la campaña. La verdad es que ha estado a la altura de su trayectoria como gobernante, y qué patético final para Felipe González. La verdad, qué pobre hombre que continúa instalado en el rencor. Y ahora, al final, quedar reducido a hacer el trabajo sucio de Zapatero".

Tras escuchar estas palabras del ex presidente, no puede menos que llamar la atención que Rodríguez Zapatero tuviera la osadía de manifestar este jueves en su mitin de La Coruña que las elecciones las van a ganar "aquellos que no insulten". Zapatero pedía anoche en esta capital gallega el voto para elegir entre dos proyectos bien distintos, lo que él llamaba "la España en blanco y negro o la España en color", al tiempo que apelaba al miedo, aunque sin Doberman, afirmando que lo que decidimos el 9 de marzo es "entre tener un Gobierno para creer o un Gobierno para temer". Aprovechó también para sacar los pies del testo y adoctrinar a los obispos sobre su cometido: al reprochar a los populares su "hipocresía" por hablar de la inmigración en los términos en los que lo hacen "e ir luego a Misa", pedía a los obispos que recriminen la actitud que tienen los dirigentes del PP.

González, recurso ante la fuga de votos socialistas

Pero esto no era un imprevisto en la campaña socialista. Todo forma parte de una estrategia perfectamente calculada: mitin todas las jornadas, con pantallas en el exterior para que nadie se pierda comba; es la campaña de Felipe González, un activo que los estrategas socialistas han decidido usar, según informa la cadena COPE, para paliar las carencias de Zapatero, convencidos de que su presencia es necesaria para evitar la fuga del voto más socialdemócrata y la abstención del votante clásico socialista, que está desencantado con la gestión del actual presidente del Gobierno. Lo reconocen incluso en el entorno de Felipe González. Pero es su campaña. La agenda la ha marcado él: ha elegido las plazas y al final sólo habrá coincidido con Zapatero en dos lugares: Hospitales y el macro mitin que se está preparando en la también localidad catalana de San Jordi.

Le han pedido ayuda especialmente en Cataluña, gran agujero de zapatero, pero en su periplo no se ha olvidado de sus amigos: con Ibarra en Cáceres o esta tarde en jerez, con Rubalcaba, y cerrará en su ciudad natal, Sevilla, con Manuel Chaves. No parece sin embargo que vaya a haber foto con Alfonso Guerra; la tradicional enemistad entre el ex vicepresidente y Chaves se ha convertido en un férreo veto por parte del presidente andaluz. El que es cabeza de lista al Congreso por Sevilla no estará, en el cierre de campaña porque, según parece y dicen en el partido, se trata de un "acto autonómico".

Mariano Rajoy, en Murcia

Mientras, en Murcia, Mariano Rajoy rechazaba entrar en la espiral de insultos de la campaña socialista y se centraba sobre todo de la política hidráulica. El líder del PP prometía llevar agua a toda España haciendo las obras necesarias en Aragón, con el fin de evitar "el desierto al que nos lleva Zapatero". El candidato a la presidencia se comparaba con un ciclista a punto de llegar a la meta al que su equipo de militantes le va a preparar el sprint. Todo en el que hasta ahora ha sido el mitin más multitudinario de su campaña, celebrado en el palacio de Deportes de Murcia ante unas 9.000 personas.