Contra el hambre y el despilfarro

Solidaridad

Javier Peña Vázquez, vicepresidente de la Federación Española de Bancos de Alimentos, remite a HO este artículo que os invita a una reflexión ante el problema de las carencias nutricionales de una importante parte de la población mundial.

Javier Peña Vázquez.- La mesa de la opulencia no es la imagen más noble del comportamiento humanitario; pero, si caen migajas de ella, aún pueden comer los perros. Lo peor será que, hasta los más pequeños nutrientes, se conviertan en materia prima para mejorar la rentabilidad del poderoso, como el chiste que se cuenta sobre el ahorro en "el chocolate del loro".

Venimos comentando la situación de zonas deprimidas y de ciertos colectivos con carencias nutricionales graves en segmentos de población de la Europa actual que son preocupantes; algo digno de tenerse en cuenta no para lamentarse sino para resolverlo. Un problema que  aumentará en la UE y, concretamente, en España si, además, los "excedentes" de la agricultura se orientan a la bioenergía para resolver el déficit de la balanza de pagos o los índices del crecimiento económico, en lugar de sacar a los más pobres de su situación. De entrada, facilitándoles la adquisición de alimentos básicos y, además, resolviendo los problemas coyunturales o estructurales que impiden o dificultan la creación empleo. Las alianzas, los pactos y las políticas macro estatales se prueban en épocas de crisis y no en las de bonanza.

Mejores políticas, no ayudas con trampa

Para esto, no puedo proponer subvenciones o ayudas que se conviertan en armas para someter a los más débiles, como ocurre con el "clientelismo político", porque esto es un gran mal. Puedo, en cambio, sugerir que las políticas agrícolas contemplen una mejora en sus productos, con cultivos más naturales y con más mano de obra que pueda vivir de su trabajo.

Ya hemos quemado el petróleo, en lugar de reservarlo para la petroquímica o como fuente de energía excepcional; ahora vamos a quemar los vegetales, y mañana... Esto es lo que pasa cuando urge más la disponibilidad de petrodólares o de agroeuros que el desarrollo de otras fuentes de energía más respetuosas con la naturaleza. Nos preocupa (?) el cambio climático y no pensamos que el equilibrio natural (leyes de la Creación que han tardado millones de años para armonizarse) se puede alterar en forma grave por la impaciencia o por "juegos científicos" que usamos como el aprendiz de brujo. Cuando nos dedicamos a "enmendar" a Dios, necesariamente la fastidiamos porque nuestros intereses son mezquinos.

* Javier Peña Vázquez es Vicepresidente de la Federación Española de Bancos de Alimentos

Comentarios recientes