por jeanmerch el Jue Jun 29, 2006 9:47 am
Ignoro la fuente de tal afirmación sobre la estratificación de la población objeto de estudio en su obra "La interpretación de los sueños"...
Pero en ella (considerada de pleno rigor científico), él mismo explica lo siguiente:
La opinión profana se ha preocupado siempre de "interpretar" los sueños, intentándolo por dos procedimientos esencialmente distintos. El primero toma el contenido de cada sueño en su totalidad y procura sustituirlo por otro contenido, comprensible y análogo en ciertos aspectos. Es ésta la interpretación simbólica de los sueños, que, naturalmente, fracasa en todos aquellos que a más de comprensibles, se muestran embrollados y confusos. La historía bíblica nos da un ejemplo de este procedimiento en la interpretación dada por José al sueño del Faraón (siete vacas gordas y siete vacas flacas).
.../...
Naturalmente, no es posible indicar norma alguna para llevar a cabo una tal interpretación simbólica. Ésta depende tan sólo del ingenio y de la inmediata intuición del interpretador; razón por la cual pudo elevarse la interpretación por medio de símbolos a la categoría de arte, para el que se precisaba una especial aptitud[*].
En cambio, el segundo de los métodos populares, a que antes aludimos, se mantiene muy lejos de semejantes aspiraciones. Pudiéramos calificarlo de método descifrador, pues considera el sueño como una especie de escritura secreta, en la que cada signo puede ser sustituido, mediante una clave prefijada, por otro de significación conocida.../...
En el libro de Artemidoro de Daldis, sobre la interpretación de los sueños, hallamos una curiosa variante de este método descifrador que corrige en cierto modo su carácter de mera traducción mecánica. Consiste tal variante en atender no sólo el contenido del sueño, sino a la personalidad y circunstancias del sujeto; de manera que el mismo elemento onírico tendrá para el rico, el casado o el orador diferente significación que para el pobre, el soltero o, por ejemplo, el comerciante.
Los sueños incoherentes y confusos son con seguridad los que han incitado a la creación del método descifrador[**].
.../...
De la imposibilidad de utilizar cualquiera de los dos métodos populares reseñados en un estudio científico de la interpretación de los sueños, no cabe dudar un sólo instante. El método simbólico es de aplicación limitada y nada susceptible de una exposición general. En el "descifrador" dependería todo de que pudiésemos dar crédito a la "clave" o "libro de los sueños", cosa para la que carecemos de toda garantía. Así, pues, parece que deberemos inclinarnos a dar la razón a los filósofos y psiquiatras y a prescindir con ellos del problema de la interpretación onírica, considerándolo como puramente imaginario y ficticio[***].
Más por mi parte he llegado a un mejor conocimiento. Me he visto obligado a reconocer que se trata nuevamente de uno de aquellos casos, nada raros, en los que una antiquísima creencia popular, hondamente arraigada, parece hallarse más próxima a la verdad objetiva que a los juicicos de la ciencia moderna. Debo, pues, afirmar que los sueños poseen realmente un significado, y que existe un procedimiento científico de interpretación onírica, a cuyo descubrimiento me ha conducido el proceso que sigue:
.../...
Mi procedimiento no es tan cómodo como el del popular método descifrador, que traduce todo contenido onírico dado conforme a una clave fija. Por el contrario, sé que un mismo sueño puede presentar diferentes sentidos, según quien lo sueñe o el estado individual al que se relacione.
.../...
Seguramente se me objetará que tales "autoanálisis" carecen de una firme garantía y que en ellos queda abierto el campo a la arbitrariedad. A mi juicio, carece esta objeción de fundamento y se desarrolla la autobservación en circunstancias más favorables que las que presiden a la observación de una persona ajena; pero aunque así no fuese, siempre sería lícito tratar de averiguar hasta qué punto podemos avanzar en la interpretación de los sueños por medio del autoanálisis.
[*] Las consideraciones que siguen están tomadas del concienzudo estudio de Buechsenschuetz.
[**] También Hipócrates dedica un capítulo de su famosa obra médica a las relaciones entre los sueños y las enfermedades.
[***] Sobre la interpretación onírica en la Edad Media, cf. la obra de Diepgen y las investigaciones especiales de M. Foerster, Gotthard y otros. Almoli, Amram, Loewinger, y recientemente, desde el punto de vista psicoanalítico, Lauer, han estudiado la interpretación de los sueños entre los judíos; Drexl, F. Schwarz y el misionero Tfinkdji, entre los árabes; Miura e Iwaya, entre los japoneses; Secker, entre los chinos, y Negelein, entre los indios.
(Sigmund Freud, La interpretación de los sueños, 1ª parte, Alianza Editorial, Madrid, 1966, págs. 163 a 171)
No encuentro pega alguna a sus hipótesis de trabajo, de análisis y conclusiones... partiendo de la base de que ninguna ciencia es exacta, salvo la matemática... lo cual no quiere decir que la medicina, la física o la economía no sean ciencias...
Es más, su método revolucionó lo que hasta entonces se conocía (estamos hablando de finales del siglo XIX, donde las comunicaciones científicas y accesos a otras investigaciones eran muy deficientes) y sentó las bases de un análisis e interpretación oníricos que aún hoy perdura...
Otra cosa es, como comenté en anterior post, que muchos postulados freudianos se hayan visto superados, estén en desuso y/o descartados por investigaciones posteriores... pero ello no le quita mérito a su trabajo, al contrario... incluso l@s profesionales no alineados con las tesis freudianas, valoran positivamente sus contribuciones...
Es como negarle a Pitágoras y sus discípulos sus contribuciones a la filosofía (y matemática) porque no incluyeron el concepto, entonces desconocido, de la irracionalidad matemática...