V Congreso eCiudadanos: Miguel Vidal Santos
"Somos algo más de 100 personas. En el lugar del que yo procedo a esto ya le llaman una nación.
Ponencia íntegra de Miguel Vidal Santos
V Congreso eCiudadanos - Madrid, 5 de noviembre de 2011
"Cómo vencer al Proyecto Zapatero tras Zapatero"
¡Buenos días nación HO!
Miembros de la muy ilustre e ilustrada junta directiva de Hazte Oír. Señores socios, donantes, suscriptores. Delegados de Derecho a Vivir y Hazte Oír llegados de tan lejanos lugares. Voluntarios de Mas Libres, de Vota Valores. Brillantes ponentes de este 5º congreso. Compañeros de José Rodríguez Pinilla 23. Colegas de los medios que aún tenéis trabajo. Frecuentadores de mi blog. Buenos días.
Quizá no es el lugar ni desde luego la hora más adecuada, pero quería hablarles de la niña del exorcista. La de la cabeza dando vueltas. Me hubiera gustado hablarles de otra cosa. Quizá de lo buenas que serán todas las intervenciones que nos esperan a lo largo del día. O de la impresionante intervención que trae preparada el señor Bhatti para la clausura. Anoche tuve la oportunidad de leer su discurso y les aseguro que les va a impresionar.
Hubiera querido hablarles de algo importante, trascendental. Tal vez un certero análisis de lo que nos va a pasar a los españoles en los próximos meses. O una predicción sobre el final de la crisis. Me hubiera gustado contarles que sé de buena fuente que el PSOE pasará al grupo mixto el domingo por la noche, después del recuento electoral. O que se disolverá y Rubalcaba venderá en el Rastro el espantoso busto de ese personaje de apellido tan poco afortunado, Pablo Iglesias, que exhiben los socialistas en el vestíbulo de Ferraz.
Pero no lo he logrado. Ni tengo información privilegiada, ni soy aprendiz de profeta, ni tengo las al parecer prodigiosas dotes de mis colegas, los periodistas mediáticos, que cada mañana en las radios y cada noche en las teles son capaces de hablar de cualquier tema, el que sea, como si realmente lo conocieran.
Así que miembros de la junta directiva, socios, donantes, suscriptores, delegados, voluntarios, ponentes, compañeros, colegas de los medios, frecuentadores de mi blog, yo solo puedo hablarles esta mañana lluviosa y electoral de la niña del exorcista. Pero por favor, no vean en mis palabras atisbo de ironía, ni dobles sentidos. Cuando digo “la niña del exorcista” no me refiero al señor Rajoy, ni al señor Rubalcaba. Ni siquiera me refiero a la señorita Pajín.
Me refiero a nosotros. A usted y a mi. Porque a usted y a mi alguien con nombre y apellidos, y sobre todo con siglas, nos ha convertido en ciudadanos con trastorno bipolar.
No sé si a ustedes les sucederá lo mismo, pero de un tiempo a esta parte mis amigos se dividen en dos: los que oyen las palabras “Partido Popular” y la cabeza empieza a darles vueltas como a la niña del exorcista, y los que me riñen porque critico al Partido Popular en plena campaña electoral.
Seguramente nuestra incómoda dualidad es tan solo el reflejo del verdadero trastorno bipolar, que es el que reside en Génova 13.
Paréntesis. Si en la sala hay algún miembro de la dirección del PP o algún cargo electo, le ruego que excuse mis palabras. Como decía Don Vito Corleone, "no es nada personal”. Si por el contrario, hay algún miembro de la dirección del PSOE o algún cargo electo socialista, le ruego que a partir de ahora se dé por aludido.
Y ahora permítanme precisar un poco más mi aventurada hipótesis psiquiátrico política. La dirección del Partido Popular padece el síndrome del doctor Jekyll y míster Hyde. Y como consecuencia, la derecha sociológica española se resiente y padece, padecemos, un trastorno bipolar.
Cuando escuchan la palabra “derogar”, más de uno y de una en la dirección del PP empieza a girar la cabeza 360 grados. Y junto a las niñas del exorcista de Génova 13 aparece también en el PP la otra cara, ese grupo de gente que desde hace años se empeña con admirable lealtad en la difícil tarea de conseguir que el ideario del Partido Popular aflore, sea visible, se convierta en algo de lo que se pueda hablar en público.
¿Dónde estamos nosotros? ¿Dónde está la gente? Incluso, ¿dónde están la mayoría de cargos electos del PP? Por suerte y por desgracia, las niñas del exorcista de Génova 13 son pocas. Muy pocas.
Por suerte, porque la inmensa mayoría de militantes con cargo y de militantes de a pie, por no decir la abrumadora mayoría de votantes de derechas, son tenaces defensores de la vida, la familia y las libertades individuales. Y esa es una realidad de la que la dirección exorcista del PP no podrá desembarazarse por más que retuerza el cuello.
Y por desgracia, porque justamente los que hacen las listas electorales, es decir, los que de verdad mandan, son los “returcecuellos”.
Se diría que en lugar de hablar de un partido de derechas estamos hablando del comité central del PCUS. Y es que a mi, a veces, si me permiten la ironía, el PP me parece un partido muy leninista.
Quiero decir: ¿cómo es posible que el 90 por ciento de los miembros del Partido Popular sean defensores acérrimos de la vida y el 10 por ciento restante no actúe en consecuencia?
En la defensa de las libertades individuales; en la defensa de los valores naturales, de la familia, de la libertad educativa, del derecho a vivir; en la defensa de la libertad religiosa; de la regeneración de nuestra democracia; del fin de la prevalencia de los partidos frente a los ciudadanos; en la defensa de los valores que nos han reunido hoy aquí, el Partido Popular padece el síndrome del doctor Jekyll y míster Hyde.
En cuanto al PSOE, comprenderán que no hable de su comité federal porque esos lo que parecen es la reencarnación del conde Drácula.
Cuando yo era pequeño estaba de moda una obra de teatro de Pirandello, un Nobel de literatura italiano que escribió una pieza titulada Seis personajes en busca de autor. A veces me acuerdo de ese título. Por ejemplo cuando observo a nosotros mismos, los del trastorno bipolar de la derecha, que tan a menudo parecemos caminar en busca de autor.
- Buscamos a alguien que nos proponga más sociedad y menos Estado (y no más sociedad y mejor Estado, como reza el eslogan electoral del PP).
- Buscamos al autor político que nos hable de derogación de la ley del aborto.
- Del fin del adoctrinamiento moral e ideológico en las escuelas.
- Que nos hable de la prohibición de enseñar a los estudiantes de medicina cómo se extermina un ser humano.
- Alguien que nos diga que peleará por defender nuestro derecho a profesar la religión que profesamos sin que por ello tengamos que bajar a la catacumba.
- Buscamos a quien se comprometa con nosotros a pelear por recuperar los vínculos afectivos que a todos deberían unirnos, vivamos en la región que vivamos.
- Buscamos a quien no se empeñe en convencernos de que una parte de nuestros mayores es mala, asesina y criminal porque pasó la guerra en un bando, mientras otra parte de nuestra familia está llena de héroes inmaculados porque estaba en otro bando.
Somos personajes en busca de autor porque estamos hartos de la violencia que se ha ejercido sobre nosotros. Después de ocho años, a todos nosotros, los bipolares ciudadanos de la derecha, nos han convertido en víctimas. Víctimas de una violencia de la peor especie: la que el poder ejerce contra la población.
No se preocupen, no soy un antisistema perturbado agarrado a un micrófono. Pero sucede que el agua empieza a calentarse y a lo mejor no nos estamos dando cuenta.
¿Recuerdan la historia de la rana y el caldero lleno de agua puesto al fuego? Si echamos la rana en la olla cuando el agua está caliente, el bichito salta inmediatamente huyendo de la temperatura. Pero si la metemos desde el principio en el agua, la rana no se dará cuenta y terminará bien cocida.
A ratos me pregunto si la temperatura no empezará a resultar excesiva. Porque el poder no ha dejado de ejercer su violencia sobre nosotros.
- Violencia ha sido el cierre de nuestros templos.
- La campaña de desprestigio lanzada contra las víctimas del terrorismo.
- El intento de corromper a nuestros hijos en las aulas.
- El exterminio de más de un centenar de seres humanos cada día con la excusa de un supuesto derecho a elegir la muerte.
- Violencia es también lo que nos espera a la vuelta de la esquina.
- Un remedo de frente popular en el que vamos a ver de la mano al PSOE de Rubalcaba y a los etarras de Bildu.
- A los secesionistas de CiU y a los irredentos comunistas de Izquierda Unida.
- A los defensores de imaginarias naciones y a supuestos ecologistas y sindicalistas.
- La agitación callejera de la guerra de Irak será mera fiesta infantil al lado de la calle que surgirá del 20N.
La crisis moral en la que estamos sumidos, continuación de la crisis de civilización que asola Europa desde principios del pasado siglo, contiene ya todos los elementos necesarios para generar violencia: empobrecimiento acelerado de las clases medias, desafección política, crisis institucional, hundimiento del modelo cultural, quiebra de la convivencia, división social, destrucción de los valores fundamentales de la sociedad.
La pregunta a estas alturas ya no es si esta generación llegará a vivir un período de violencia, sino cuándo y cómo surgirá la violencia y qué forma adoptará. Conocemos la violencia que hemos padecido desde 2004. Veremos cómo se manifestará a partir del 20N.
Mientras aguardamos esa fecha, recordemos que nosotros buscamos cosas sencillas, muy sencillas. Después de ocho años de orgía izquierdista, buscamos tan solo recuperar la cordura, el sentido común, la sensatez. Y eso, aunque pueda resultar difícil de creer, también lo buscan los ciudadanos que desde la izquierda no votarán el día 20 al PSOE porque han terminado tan hartos como nosotros, aunque por otros motivos.
No quiero vivir en un país en el que las personas con ideas distintas sean consideradas traidoras o miserables. En un país que ejerce la violencia contra el que piensa distinto. Y la derecha ciudadana bipolar en busca de autor debería recordarlo: frente a nosotros hay personas con otras ideas políticas y otra visión del mundo que no son nuestros enemigos.
Por el contrario, ambos, ellos y nosotros, compartimos un enemigo común. Nuestro enemigo es la intolerancia y el dogmatismo. Es el poder que se quiere imponer incluso sobre nuestros sentimientos personales y sobre nuestras ideas.
No quiero vivir en un país en el que se me insulte por pensar como pienso. Tampoco quiero vivir en un país en el que insulte a otro por pensar diferente de mi.
Dejemos que los doctores Jekyll y los señores Hyde de los partidos se destrocen entre ellos y liberémonos de la esclavitud de presenciar semejante espectáculo. Vivir en democracia no significa hacerle la ola a tan mediocre panorama político. Por el contrario, quiere decir actuar.
Actuar de manera decidida. Con la fuerza de los valores que defendemos. Para presionar a los políticos. Para conseguir desde la sociedad civil que entiendan que la democracia pasa por los ciudadanos antes que por las siglas.
Y en la medida de lo posible, hacerlo de la mano de quienes, en el otro lado, comparten nuestros deseos de que España sea un lugar más confortable para quienes nos sucederán.
Hace unos pocos días, el diario ABC publicaba un dibujo de Máximo en el que se veía a un tipo diciendo: “¿Por qué será tan difícil ser español?”
Ni ustedes ni yo, ni muchos de ellos, los que no piensan como nosotros, queremos vivir con dificultad nuestro ser ciudadanos de España. Por eso tantos estamos en Hazte Oir. Y por eso hoy estamos aquí.
Seguro que a lo largo del día aprenderemos muchas cosas para ser mejores ciudadanos. Con esa esperanza me callo de una vez. Muchas gracias.
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PGH Sáb, 05/11/2011 - 11:41h
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