Europa no puede construirse sin los cristianos

Europa no puede construirse sin los cristianos

ACCIÓN NECESARIA ANTES DEL 1 de OCTUBRE / ACTION
AVANT LE 1 OCTOBRE / ACTION BEFORE OCTOBER 1ST
/ El 4 de octubre se reúnen los jefes de Estado y de
Gobierno de la Unión Europea. Nuestros representantes políticos de toda Europa
deberían reconocer el origen cristiano de la identidad europea e incorporarlo el
día 4 en su debate sobre la nueva Constitución Europea. Dites aux chefs d'État européens et le gouvernement que l'Europe
ne peut pas être construite sans les chrétiens.
Tell
the European Heads of State and Government that Europe cannot be built without
the Christians.

Envía el siguiente texto fruto de la Convención de Cristianos por Europa, en la que ha participado HazteOir.org, a los líderes de la Unión Europea, ministros de exteriores y responsables de asuntos europeos que se reunirán el 4 de octubre.

Envoyez les réflexions suivantes de la Convention de Chrétiens pour l'Europe, avec le participation de HazteOir.org, a les Chefs de l'Union Européenne, les Ministres de d'Extérieurs et Responsables d'Affaires Européennes qui se réuniront le 4 octobre.

Send text above from the Convention of Christians for Europe, where HazteOir.org is present, to the leaders of the European Union, Foreign Secretaries and people intervening in these European issues next October 4th.

Español/Spagnol/Spanish

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Estimado Señor/ Señora:

Como ciudadano de la Unión Europea, le propongo que usted, como representante político de muchos ciudadanos europeos, tenga en cuenta las siguientes reflexiones de la Convención de Cristianos por Europa de cara a la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea que se celebrará el 4 de octubre de 2003.
Europa no puede construirse con Ciudadanos sin representación política

Documento de la Convención de Cristianos por Europa www.eurocristians.org ante la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se celebrará el 4 de octubre de 2003.
El próximo 4 de octubre se celebrará la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, en la que se abordará el debate de la futura Constitución, a partir del Proyecto presentado en julio pasado por la Convención Europea.

Con el deseo de servir al bien común y de dar eco a los sentimientos mas profundos y arraigados que constituyen la antropología moral y filosófica de la gente de nuestro continente, la Convención de Cristianos por Europa prevé el reconocimiento del fundamento trascendente de los valores que conforman la civilización europea y de la aportación de las Iglesias y confesiones religiosas a la vida social, mediante el reconocimiento explícito de las raíces cristianas de Europa.

Este reconocimiento contribuirá a fortalecer la identidad europea, pues el hecho religioso forma parte de las fuentes de las que brota la identidad de una comunidad humana. En nuestro caso, en el origen de la identidad europea está el cristianismo, tras el judaísmo, y del contacto directo con el Islam, que ha atestiguado el iluminismo y otras corrientes de pensamiento. Negarlo contribuiría a debilitar la identidad y los valores y faltaría a la verdad. La historia ha probado que todas las culturas, sin excepción alguna, concurren con el bien común, la libertad y el verdadero progreso. Reconocer la primacía de la persona, el respeto de los derechos humanos, el humanismo político, y al mismo tiempo negar el origen de estos valores no contribuye más que a edificar nuestra vida comunitaria sobre una base frágil.

Hay que reconocer que gran parte (si no la mayoría) de los ciudadanos de Europa y más allá, se reconocen en alguna de las confesiones cristianas presentes en nuestro continente. El sentido civil orientado a la solidaridad con todos los ciudadanos europeos emerge inconscientemente de las propias raíces del concepto del hombre y de la sociedad del cristianismo. Todo esto no es más que una verdad histórica. Por tanto, el reconocimiento de la herencia cristiana no es más que la constatación de la historia y de la realidad de Europa, que se proyecta hacia el futuro en este reto ilusionante de una mayor unidad entre sus pueblos. Este reconocimiento, se propone, además, desde una concepción inclusiva en relación a otras concepciones. La Convención de Cristianos por Europa, haciéndose eco de las manifestaciones de muchos ciudadanos, afirma la herencia cristiana de Europa desde el respeto y la apertura a otras propuestas que surjan de los propios ciudadanos. No se trata de acallar la voz de nadie, sino al contrario conseguir que la Constitución europea refleje la realidad social y resulte un artificio burocrático que a nadie inspire y a nada mueva.

Negar el hecho religioso como raíz y como realidad viva es, además de un acto de intolerancia, situar a gran parte de la población de Europa sin representación en una cuestión fundamental reiteradamente solicitada.

Cualquier espíritu honesto y libre reconoce que el laicismo, la subsidiariedad, la supremacía de la persona, la ayuda al más débil, la familia y la libertad de educación son los pilares fundamentales de la convivencia real "para el hombre" , alimento de toda la humanidad, creyente o no. Y este resultado fructuoso es el que ha contribuido a la supervivencia civil de la tradición cristiana.

Consideramos que la opinión manifestada por el Presidente Romano Prodi, el pasado 3 de septiembre da una respuesta adecuada al afirmar que ? las religiones monoteístas, particularmente la religión cristiana», han sido «una de las raíces esenciales de Europa y uno de sus factores de desarrollo», y puesto que «la historia de Europa y la historia del cristianismo están indisolublemente unidas», todo esto «hay que reconocerlo en el Tratado constitucional?
Por todo ello hacemos un llamamiento a los jefes de estado y de gobierno para que en su próxima reunión del 4 de octubre, recojan este vehemente deseo expresado por millones de hombres y mujeres de Europa con la finalidad de que los cristianos no nos sintamos ciudadanos rechazados por las instituciones europeas y los gobiernos de sus países miembros.

Firmado por:
Josep Miró i Ardèvol- Presidente de la CCE

Giorgio Salina ? Vicepresidente (Italia) de la CCE

Elizabeth Montfort- Vicepresidente (Francia) de la CCE

Alfonso Coronel de Palma- Vicepresidente (España) de la CCE

Kazimierz Korab- Vicepresidente (Polonia) de la CCE

*Campos obligatorios


Francés/Français/French

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Monsieur/Madame:

Comme citoyen de l'Union Européenne, je lui propose que vous, comme représentant politique de beaucoup de citoyens européens, teniez compte des réflexions suivantes de la Convention de Chrétiens pour l'Europe en raison de la réunion au sommet des Chefs d'État et de Gouvernement de l'Union Européenne qui aura lieu le 4 octobre prochain.

L?Europe ne peut pas se construire avec des citoyens sans représentation politique.

Document de la Convention des chrétiens pour l?Europe www.eurocristians.org devant le Sommet des chefs d?Etat et de gouvernement de l?Union Européenne qui aura lieu le 4 octobre 2003.

Le 4 octobre prochain aura lieu le Sommet des Chefs d?Etat et de Gouvernement de l?Union Européenne. Le projet de la future Constitution, présenté par la Convention Européenne en juillet dernier, sera débattue.

Pour le respect du bien commun et afin de répondre aux sentiments les plus profondes et enracinés, qui constituent l'anthropologie morale et philosophique des personnes dans ce notre Continent, la Convention des Chrétiens pour l?Europe propose d?inclure la reconnaissance explicite des racines chrétiennes de l?Europe. Ceci afin de reconnaître le fondement transcendantal des valeurs de la civilisation européenne et la contribution des églises et des confessions religieuses dans la vie sociale.

Cette reconnaissance permettra de fortifier l?identité européenne, parce que le fait religieux fait partie des sources originelles de l?identité de toute communauté humaine. Pour nous, européens, le christianisme constitue la source de notre identité, après le judaïsme, et du contact direct avec l?Islam. Le nier affaiblirait notre identité et nos valeurs et manquerait à la vérité. Ll histoire a montré que toutes les cultures, sans exceptions , approuvent le bien commun, la liberté et le véritable progrès. Reconnaître la primauté de l?individu, le respect des droits de l?homme, l?humanisme politique, et en même temps nier l?origine de nos valeurs fait reposer notre vie communautaire sur une base fragile.

Il faut reconnaître qu?une grande partie (si ce n?est la majorité) des européens se reconnaît dans certaines confessions chrétiennes présentes dans notre Continent. La conscience civile a orienté sur la solidarité avec tous les citoyens européens émerge, même inconsciemment des racines de la conception chrétienne de l'homme et de la société. Tout ce n'est pas plus mais "une vérité historique". Par conséquent, reconnaissance de l?héritage chrétien n?est qu?une constatation de l?histoire de l?Europe et de son existence qui se projette dans l?avenir avec l?heureux défi d?une plus grande unité entre ses peuples. De plus, cette reconnaissance est proposée à partir d?une conception qui dépend, elle aussi d?autres conceptions. Se faisant l?écho des manifestations de nombreux citoyens, la Convention des Chrétiens pour l?Europe prône un héritage chrétien de l?Europe basé sur le respect et sur la prise en considération des propositions des citoyens européens. Il ne s?agit pas de faire taire quiconque mais au contraire que la Constitution Européenne reflète la réalité sociale et qu?il en découle une bureaucratie qui ne soit pas inspirée par d?autres désirs et d?autres mouvances.

Nier le fait religieux comme racine et comme réalité vive est non seulement un acte d?intolérance mais aussi un acte qui laisse une grande partie de la population européenne sans représentant sur une question fondamentale sollicitée à plusieurs reprises.

Tout esprit honnête et libre reconnaît que le laïcisme, la subsidiarité, la suprématie de la personne, le soutien du faible, la famille et la liberté d'éducation sont les piliers fondamentaux de la coexistence réelle "pour l'homme", l'aliment de toute l'humanité, le croyant ou non des croyants. Et ce résultat fructueux a contribué à la survie civile de la tradition chrétienne.

Nous considérons que la déclaration du Président Romano PRODI, le 3 septembre dernier, est une bonne réponse : « les religions monothéistes, en particulier la religion chrétienne, ont fait partie des racines essentielles de l?Europe et ont contribué à son développement » et « puisque l?histoire de l?Europe et l?histoire du christianisme sont intimement unies, il faut reconnaître tout cela dans le Traité Constitutionnel »

Aussi, nous faisons un appel aux chefs d?état et de gouvernement pour que dans leur prochaine réunion du 4 octobre, ils prennent en considération le désir de ces millions d?hommes et de femmes d?Europe qui ne veulent pas que les citoyens chrétiens se sentent rejetés par les Institutions européennes et les gouvernements de leurs pays membres.

Signé par :
Josep Miró i Ardèvol- Présidente CCE

Giorgio Salina ? Vice-président pour l? Italie CCE

Elizabeth Montfort- Vice-président pour la France CCE

Alfonso Coronel de Palma- Vice-président pour l? Espagne CCE

Kazimierz Korab- Vice-président pour la Pologne CCE

*Obligatoire


Inglés/Anglais/English

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Message

Dear Sir/Madam:

As a European citizen I would like to ask you to bare in mind, as the representative of many European citizens, the following thoughts of the Convention of Christians for Europe, in view of the Summit Meeting of the Heads of State and Government of the EU which will take place next October 4th, 2003.

Europe cannot be built with citizens with no political representation.
[Document of the Convention of Christians for Europe ? www.eurocristians.org - in view of the Summit Meeting of the Heads of State and Government of the EU which will take place next October 4th, 2003.

The following Oct. 4th, the Summit Meeting of the Heads of State and Government of the EU will take place, and the future of the European Union will be dealt with, taking the Project handled last July by the European Convention as a starting point.

With the aim of serving the common good and echoing the deep and rooted feelings, which constitute the moral and philosophical anthropology of the people in this our Continent, the Convention of Christians for Europe foretells the recognition of the transcendental foundation of all values constituting the European civilization, and the recognition of the contribution of the different churches and religious denominations to social life, through the explicit recognition of the Christian roots of Europe.

This recognition will contribute to the strengthening of the European identity, since the religious fact comes from the very sources from which the identity of a human community comes up. In our case, Christianity comes up from the origin of the European identity, right after Judaism, and direct contact with Islam, which has witnessed the emergence of other streams of thought. Denying this would equal both, weakening the values of that same identity and not telling the truth. History has proven that all cultures, no exceptions whatsoever, concur with common good, freedom and true progress. If we recognize the supremacy of the person, respect for human rights, political humanism, and at the same time we deny the origin of these values, we are contributing to build our social life upon a fragile base.
One must admit that most of the citizens in Europe acknowledges their denomination as Christians. The civil consciousness directed towards solidarity with all European citizens emerges, even unconsciously, from the roots of the Christian conception of man and society. All this is no more but a ?historical truth?. Therefore, the recognition of the Christian heritage means no more than the verification of the European history and reality, which is projected into the future. This recognition is proposed, moreover, from an inclusive conception in relation to other conceptions. The Christians for Europe Convention, echoing the different views of many citizens, asserts the European Christian heritage from respect and openness to other suggestions coming from the very same citizens.

It is not about silencing nobody?s voice but about achieving that the European Constitution reflects the social reality.

Denying the religious fact as a root, with its social implications today, is an act of intolerance, and it implies leaving a large part of the European population without representation, even though this issue has been repeatedly requested.

Any honest and free soul recognizes that laicism, subsidiary, primacy of the person, support for the weak , family and freedom of education are the real pillars of coexistence for ?men?, for humankind, believer or non believer. And this fruitful result has contributed to the civil survival of Christian tradition.

We consider Mr. Prodi?s words, last September 3rd , a valid response. The Roman President stated that ? monotheist religions, particularly Christianity? have been ? one of the essential roots of Europe and one of its developing factors? and since ? the history of Europe and the history of Christianity are indissolubly united?, all this ? should be acknowledged in the Constitutional Treaty?.

For all this we mentioned, we make an appeal to the Heads of State and Government so that in their following meeting, next Oct 4th , they consider this vehement wish millions of men and women in Europe have expressed, so that we do not feel as citizens who have been rejected by the European Institutions and by the Governments of their member countries.

The undersigned:

Josep Miró i Ardèvol- President of the CCE

Giorgio Salina ? Italian Vice-president of the CCE

Elizabeth Montfort- French Vice-president of the CCE

Alfonso Coronel de Palma- Spanish Vice-president of the CCE

Kazimierz Korab- Polish Vice-president of the CCE

*Obligatory