“La familia no puede ser redefinida por la ingeniería social”

“La familia no puede ser redefinida por la ingeniería social”

El VI Congreso Mundial de Familias Madrid 2012 denuncia en su declaración final los experimentos del poder y las consecuencias de los ataques a la institución familiar.

MADRID, 27 DE MAYO DE 2012.- El Congreso Mundial de Familias ha aprobado la Declaración de Madrid, en la que denuncia “los ataques a la familia” que se están produciendo de la mano de “las ideologías del estatismo, el individualismo atomista y la revolución sexual” que “corrompen el significado y la dignidad del matrimonio, devalúan la paternidad, alientan el divorcio fácil y los nacimientos fuera del matrimonio, confunden identidades sexuales, promueven la promiscuidad, crean las condiciones para que aumente el abuso infantil, aíslan a los ancianos y fomentan la despoblación”.

La Declaración de Madrid recuerda que los ataques a la familia “fueron particularmente agudos en Europa en las últimas décadas y, más concretamente, en España durante los años 2004-2011, cuando un gobierno radical trabajó efectivamente para subvertir la familia natural”:

Como respuesta, el VI Congreso Mundial de Familias ha aprobado un conjunto de principios “para crear un entorno cultural y político que sea compatible con la vida, la libertad y la esperanza para el futuro”. Entre esos principios figura la definición de “la familia natural, no el individuo, como la unidad fundamental de la sociedad”.

La Declaración de Madrid afirma que “la familia natural es la unión de un hombre y una mujer a través del matrimonio creada con el fin de compartir el amor y la alegría, engendrar niños, proveer su educación moral, construir una economía doméstica, ofrecer seguridad en tiempos de crisis y unir a las generaciones”.

Sostiene además que “la familia natural no puede convertirse en una realidad de nueva creación, ni puede ser re-definida por los entusiastas de la ingeniería social” y que sobre construcciones artificiales, “la familia natural es el sistema familiar ideal y verdadero”:

“Si bien reconocemos múltiples situaciones de hecho, los otros ‘tipos de familia’ adolecen de alguna carencia o son meras invenciones del Estado”.

Afirma además la La Declaración de Madrid que “el vínculo sexual auténtico es la unión matrimonial entre un hombre y una mujer, el único abierto a la natural y responsable creación de una nueva vida” y defiende “la santidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural”.

Frente a las agresiones procedentes el poder, la Declaración de Madrid sostiene que “la familia natural es anterior al Estado y los gobiernos legítimos existen para proteger y apoyar la familia”.

En el manipulado ámbito de la ecología, se recuerda que “el mundo es abundante en recursos, y el debilitamiento de la familia natural y el fracaso moral y político, y no la ‘sobrepoblación’ humana, han causado la pobreza, el hambre y la degradación del medio ambiente”:

“El verdadero peligro demográfico que afronta la tierra en este nuevo siglo es la crisis de natalidad y el envejecimiento de la población. Nuestras sociedades necesitan más personas, no menos.”

En el aspecto económico la Declaración de Madrid reafirma la familia natural como “la principal fuente de prosperidad económica y social y el pilar principal sobre el que asentar l asuperación de la actual crisis económica mundial”.

El Congreso Mundial de Familias afirma que “las mujeres y los hombres son iguales en dignidad y derechos innatos, pero diferentes en muchos aspectos”:

“Afirmamos que la complementariedad de los sexos es una fuente de fortaleza. Hombres y mujeres presentan profundas diferencias biológicas y psicológicas. Sin embargo, cuando se unen en matrimonio, la combinación se convierte en mayor que la suma de las partes”.

La Declaración de Madrid aborda asimismo el ámbito de la educación para reafirmar “el derecho de los padres a educar a sus hijos para su bien, sin interferencias del Estado” y recuerda que todo ser humano tiene derecho a la libertad religiosa y que la comunidad política debe respetar la libertad de profesar la propia fe, de transmitirla y de educar a los hijos en ella”.