Pide el cese de la delegada del Gobierno en Madrid

Pide el cese de la delegada del Gobierno en Madrid

Por su responsabilidad en las agresiones contra los peregrinos de la JMJ en la Puerta del Sol.

REDACCIÓN HO.- Veinte peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud agredidos con puñetazos y patadas. Varios cientos más, expulsados de la Puerta del Sol a empujones y entre insultos. El centro de Madrid tomado por un puñado de fanáticos anticlericales. La imagen de Madrid y de España empañada por la violencia y la intolerancia…

Estas son las consecuencias de la decisión de la delegada del Gobierno en Madrid, María Dolores Carrión Martín, de autorizar la “manifestación anti-Papa” celebrada este miércoles 17 de agosto, con la ciudad de Madrid llena de peregrinos de la JMJ.

Pide al ministro del Interior, Antonio Camacho, que destituya a la señora Carrión por su responsabilidad en la violencia contra los participantes en la Jornada Mundial de la Juventud.

La mayoría de los diarios nacionales coinciden este jueves 18 de agosto en denunciar las agresiones contra los peregrinos y su inaudita expulsión de la Puerta del Sol, ante la pasividad de la Policía.

El diario El Mundo destaca, en su portada: “Los anti Papa agreden a los católicos y la Policía no actúa”.

En su artículo editorial, el mismo diario señala: 

“Ayer quedó demostrado el gravísimo error de la delegada del Gobierno en Madrid –otro más- de permitir que la manifestación laica contra el Pontífice llegara a la Puerta del Sol. Solo participaron unas 2.000 personas, pero la Policía se vio desbordada y no pudo evitar brotes de tensión con los peregrinos que a esa hora visitaban el lugar. Los manifestantes se saltaron el cordón policial, golpearon a un agente y agredieron al menos a una veintena de seguidores del Papa. Todos los peregrinos que había fueron obligados entre empujones a abandonar la plaza”.

ABC, por su parte, cuenta lo siguiente:

“Tras lograr el permiso del Gobierno para manifestarse en la Puerta del Sol, la minoría reunida ayer para protestar por la visita del Papa intentó provocar a los jóvenes peregrinos que paseaban por el centro (…) Los manifestantes inclumplieron el itinerario y los horarios pactados [con la delegada del Gobierno]. La agresividad de algunos de los que se oponen a la llegada del Papa acabó en una batalla campal en plena Puerta del Sol, que se saldó con 11 heridos de carácter leve, entre ellos dos agentes”.

La delegada del Gobierno sabía que esto podía ocurrir. El odio a los cristianos fomentado a conciencia durante los últimos siete años por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha brotado en acciones cada vez más agresivas de pequeños grupos que actúan con impunidad. Los ataques a la libertad religiosa en España son un hecho y la delegada del Gobierno conocía los mensajes de intolerancia y las amenazas de los grupos laicistas y anticlericales.

El Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid advirtieron sobre los riesgos de autorizar una manifestación de fanáticos anti-cristianos en plena Jornada Mundial de la Juventud, con las calles del centro de Madrid repletas de peregrinos fácilmente identificables por sus camisetas, gorras, mochilas y símbolos cristianos como el crucifijo.

Era evidente para todos, menos para la delegada del Gobierno, que una manifestación anti-Papa entrañaba un riesgo de violencia sectaria contra los que no piensan como los convocantes.

Más de 50.000 ciudadanos  firmaron la alerta de HO para pedir a la delegada que no autorizara la manifestación. Otras 2.000 personas llamaron por teléfono a la Delegación del Gobierno, animadas por HazteOir.org a hacerlo.

La delegada del Gobierno es responsable de la violencia contra los peregrinos de la JMJ. Ha proyectado al mundo la imagen de Madrid y de España como la de una sociedad insegura, en la que ejercer derechos fundamentales como la libertad de creer en Dios y manifestarlo entraña un riesgo para la propia integridad; una sociedad en la que los intransigentes y los violentos campan a sus anchas con total impunidad.

La delegada del Gobierno, señora Dolores Carrión Martín, no puede seguir un día más en el puesto. 

Pide al ministro del Interior, señor Antonio Camacho, que la destituya.