El Gobierno claudica nuevamente ante el laicismo radical

El Gobierno claudica nuevamente ante el laicismo radical

Sucumbe después de que los organizadores de la 'manifestación anti-Papa' se rebelaran al cambio de itinerario propuesto por la delegada del Gobierno para autorizar la convocatoria. Más de 25.000 personas firman en menos de 24 horas la alerta de HO.

REDACCIÓN HO.- La claudicación a la exigua minoría de provocadores lacistas, se produce despuñes de que la propia delegación del Gobierno hubiera denegado el permiso a los organizadores de la “manifestación anti-Papa” para que se concentraran en la Puerta del Sol, y les había ofrecido un recorrido alternativo por calles de Lavapiés. La resolución invocaba "razones de seguridad", basándose en un informe del Ayuntamiento de Madrid. Pero los laicistas se rebelaron y anunciaron que mantendrían su itinerario para esta misma tarde de miércoles, 17 de agosto. 

Más de 25.000 personas  han firmado en menos de 24 horas la alerta de HazteOir.org para pedir a la delegada del Gobierno, señora María Dolores Carrión Martín, que no autorice una manifestación claramente agresiva con el millón largo de peregrinos que asistirán a la Jornada Mundial de la Juventud y acompañarán al Papa Benedicto XVI durante su visita.

Europa Laica y la Asociación de Ateos y Librepensadores de Madrid (AMAL) anunciaron que mantienen el recorrido de la manifestación, entre la plaza de Tirso de Molina y la Puerta del Sol, pese a la resolución de la delegada del Gobierno, denegando la autorización para el mismo.

Los convocantes mantienen su desafío a la libertad individual de los demás. Están dispuestos a no respetar el derecho de millones de jóvenes de todo el mundo a disfrutar de la ciudad de Madrid y pasear por el centro durante la JMJ.

Aprovecharse de la JMJ para hacerse notar

Grupos laicistas y ateos, conjuntamente con el movimiento 15-M, han convocado una manifestación para el próximo 17 de agosto en Madrid, víspera de la llegada del Papa Benedicto XVI con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.

El hostigamiento a los creyentes no es nuevo para estos grupúsculos, que ya intentaron irrumpir en la celebración del Jueves Santo pasado con una “anti-procesión” burlesca por el centro de Madrid, en la que se pretendía evocar el ejemplo de la quema de iglesias y la persecución religiosa durante la II República y la Guerra Civil.

Una iniciativa de MasLibres.org  recaudó más de 100.000 firmas e influyó en la decisión de la delegada del Gobierno de negar, en el último momento, la autorización a la “anti-procesión” del Jueves Santo.

Ahora, la minoría intolerante quiere hacerse notar con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, en la que son esperados en Madrid entre uno y dos millones de peregrinos de todo el mundo, del 16 al 21 de agosto próximos.

Pide a la delegada del Gobierno en Madrid, señora María Dolores Carrión Martín, que aplique la Ley, garantice la libertad de las personas para disfrutar pacíficamente de la JMJ y deniegue la autorización a una manifestación que promueve el odio y la intolerancia por motivos religiosos.

Los intentos de boicot a visitas apostólicas del Papa han fracasado allí donde se han ensayado.

Según recuerda el diario Religión en Libertad, una manifestación celebrada en Barcelona en noviembre de 2010 con el lema Jo no t'espero (Yo no te espero), con motivo de la visita de Benedicto XVI para consagrar el templo de la Sagrada Familia, apenas reunió a 2.500 personas.

En Santiago de Compostela, durante la misma visita a España del Santo Padre, los mismos intolerantes solo consiguieron reunir a 200 fanáticos del odio a los cristianos.

Otro precedente: en Londres, un área metropolitana con 20 millones de habitantes, la manifestación contra el Papa durante su visita del pasado mes de septiembre concitó a 3.000 personas.

La protesta convocada en Madrid el próximo 17 de agosto, víspera de la llegada de Benedicto XVI, está siendo promovida por 140 pequeños grupos extremistas que confluyen en el llamado "movimiento 15-M". Su pretexto contra la visita del Papa es una falsedad: denunciar, como un "despilfarro", el sufragio de la visita por los contribuyentes.

Lo cierto, sin embargo, es que la visita, tal y como ha mostrado la Organización de la JMJ, no cuesta un solo céntimo a los contribuyentes y, en cambio, trae riqueza por medio de la llegada a España de cerca de dos millones de peregrinos.

La verdadera razón de la manifestación anti-Papa es otra: seguir hostigando a la comunidad católica española en una ofensiva de intolerancia y odio que es, en buena medida, fruto de la ideología y las medidas contra la libertad religiosa seguidas por el presidente Rodríguez Zapatero desde su llegada al Gobierno de la Nación en 2004.